En la cuenca del Amazonas me enamore...
Creo que aquellas personas que son amantes de la naturaleza tienen algo en común, un momento de impacto que cambia por completo su manera de apreciar y percibir la vida. ¡Hoy les quiero compartir el mío!
Desde muy niña mi abuela me inculco el amor por las plantas y sus propiedades, gracias a la experiencia y a las "manos mágicas" de esa mujer campesina y aguerrida aprendí a propagar plantas, a hacer deliciosas infusiones y salsas para aderezar nuestras ensaladas y a luchar contra la plaga de gusanos y babosas que en ese entonces amenazaba con destruir nuestro jardín.
Pero fue en el Amazonas, esa selva exuberante e idílica, que la vida natural me embeleso. Para aquellos que lo desconocen, la selva amazónica se encuentra en América del Sur comprendiendo una extensión de 7,4 millones de km², tal es su magnitud que 8 países (Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela) comparten su territorio, de hecho la amazonia ocupa el 4,9% del área continental mundial [1]. En Colombia la región amazónica abarca 476.000 km², es decir casi la mitad del territorio nacional, en ella existe una importante riqueza cultural y una alta diversidad biológica.
A la edad de 12 años, tuve la oportunidad de conocer un pequeño punto de su geografía, un pedacito de tierra olvidada en el departamento amazónico del Caquetá, cuya mejor vía de acceso es la aérea. Fue suficiente un primer viaje aquella mágica tierra para quedar completamente cautivada con su belleza, era imposible no enamorarse de la espesa selva que se podía divisar desde el avión y del otro lado del rió, de arboles de copas tan altas que parecían acariciar el cielo, de las distintas tonalidades de verde, de las bandadas de aves que revoloteaban por el cielo exhibiendo sus magníficos colores, de las estrellas que se veían claras en el firmamento, de los amaneceres y atardeceres propios de una postal, de la lluvia y de la niebla matutina que se apoderaba del río Orteguaza.
Tal fue la impresión que dejo en mi esa lejana pero paradisíaca tierra con cada visita, que aprendí a ver el mundo con otros ojos... con los ojos de un explorador que se maravilla ante cada detalle que la existencia le brinda.
"El único verdadero viaje de descubrimiento consiste no en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos" Marcel Proust
Referencias
1). Amazonia posible y sostenible. CEPAL.


Me encanta!
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